Rancid, un debut en vivo y ruidoso

Los amantes del punk rock tuvieron que esperar 26 años para ver en acción por primera vez en Argentina a Rancid, la banda comandada por Tim Armstrong que llegó sin escalas desde Berkeley hasta el Main Stage 1 del Lollapalooza.

Minutos después de las 19:30, la banda salió a escena ante una multitud dispuesta a sumergir sus emociones en una pócima de ritmo, ruido y gargantas quebradas.

Los californianos, ya sin las crestas que supieron lucir en sus comienzos, arremetieron en la noche de San Isidro con un setlist donde prevalecieron los éxitos que todos querían escuchar.

La primera muestra de poder llegó con “Radio”, tema incluido en el álbum “Let’s go”, editado en 1994. Inmediatamente llegaron dos joyas de “…And out come the wolves”, de 1995, con las que mostraron por qué tienen entre sus bandas favoritas a The Clash: “Roots radicals” y “Journey to the end of the East Bay”.

Todo eso había sucedido en menos de diez minutos. Pero el público punk, que sabe de vértigo sobre seis cuerdas, entiendió el juego a la perfección.

A nivel musical, Rancid contó con dos bestias que manejaron los hilos de punta a punta: Branden Steineckert en batería y Matt Freeman en bajo. Un lujo verlos en acción. Sobre todo al primero, que tiene la dura misión show a show de reemplazar en los parches a Brett Reed.

Las canciones más aplaudidas de la noche en la que anunciaron que su próximo álbum está al caer fueron “Maxwell murder”, “East Bay night”, “Salvation”, “St. Mary” y “Old friend”, cada una con su específica carga emotiva.

A veces, las comparaciones son odiosas. En Argentina, hablar de punk rock significa pensar en la rica historia de los Ramones. Tienen un historial en común: Rancid dio el presente en el último show que los monchos dieron en 1996 en Los Ángeles. No son lo mismo, pero sobre el escenario emiten una energía bastante similar. Y si tenemos en cuenta que el género vive una época de incertidumbre, más aún.

Para finalizar, Armstrong y compañía eligieron sellar este nuevo idilio con el público argentino con “Time bomb” y “Ruby soho”, dos hits necesarios para dejar todo a pedir de Metallica.

Por Gonzalo Lettieri
Fotos: Ornella Capone