Hot! Los de siempre y más: ¡The Strokes!

 

Y en una noche de otoño, ellos volvieron a presentarse en nuestro país ante miles de fans. Son los Strokes, que tras seis años volvieron, tocaron y gustaron porque cómo no van a emocionar; con esas canciones que los amantes del sonido garage rock consideramos temazos.
Pero el sonido de ellos no acata precisamente a un estilo. Así como el electro pop de los ochenta y el grunge de los 90, ellos son el sonido de la década del 2000. Las guitarras distorsionadas, delicadas pero a la vez desprolijas, indies si se quiere, ése es el sonido stroke. Y el que vinimos a escuchar al Lollapalooza.
No fue en un contexto cualquiera. Tras editar Comedown Machine, su último álbum de 2013, todo se puso raro y la banda dejó de tocar por un tiempo. Nunca hicieron gira de promoción como es costumbre, y cada miembro comenzó a trabajar con sus proyectos paralelos. Y fue entonces cuando tres años atrás, en la primera edición del Lollapalooza acá, vimos esa faceta más trash de Julian Casablancas con su banda The Voidz.
Casablancas, Albert Hammond Jr, Nikolai Fraiture, Nick Valensi y Fabrizio Moretti la rompieron siendo fieles a su estilo, en un show en el que tocaron casi todo su primer álbum – 9 de 11 temas. Sí, a pesar de venir de lanzar un nuevo EP, y con un disco que nunca tuvo gira de hace 4 años atrás. Sabemos que quizás no sean muy fans de su último LP, pero eso no significa un problema para ninguno de nosotros, que disfrutamos a pleno esta tercera vez de los neoyoroquinos en Argentina…
Ya hacía unos cuantos minutos que estábamos expectantes frente al Main Stage 1 cuando las luces se encendieron y sorpresivamente empezó a sonar un ritmo tropical. ¡Nos estaban recibiendo con cumbia!, pero con una melodía principal que nos sonaba conocida. ¡era Reptilia*!. Tras unas vueltas el volumen bajó y fue momento de la música propiamente en vivo: Los Strokes abrieron tocando dos de Is This It: The Modern Age y Soma, que sonaron de corrido, para luego presentar Drag Queen, tema de su nuevo EP Future Present Past. Pero el público se encendió realmente con la llegada de Someday, y luego de Someday llegaron las primeras palabras de Julian Casablancas. Perdonen, yo sé que a esta hora es temprano para ustedes” y nos agradeció por el recibimiento. La primera canción que logró el salto masivo y casi simultáneo llegó a continuación: ¡12:51! Y luego de algunos balbuceos del frontman y un chiste con Mick Jagger que muchos no llegamos a entender, ahora sí sonó Reptilia con toda la potencia y euforia que caracteriza a The Strokes.
Y con chistes internos, algunos grititos entre tema y tema, Julian realmente se divertía, jugaba abrazando a Nikolai, agarró unos anteojos que le tiraron (se los puso Fabrizzio) y parecía que hablaba solo; hasta cantó Jammin de Bob Marley. Y siguieron volviendo a sus raíces: sonaron Is This It, Trying Your Luck, Automatic Stop y New York City Cops. En el medio, otro de lo nuevo: Treat of Joy. El primero del album First Impressions of Earth, Electricityscape, vino seguido de unas buenas palabras de aliento respecto a nuestra situación con Messi. Julian elogió nuestras habilidades futbolísticas y pidió quesean buenos con él”, en alusión a lo ocurrido con su estatua de la Costanera y  a la sanción de la FIFA que nuestro mejor jugador recibió en la semana.
Y ya avanzado el show, Barely Legal y Last Nite por supuesto, de las más aplaudidas – significaron el primer final y el corte previo a los bises.
Para el regreso, ¡Heart In A Cage! los miles de presentes movimos las cabezas al ritmo de esa bajada de escala de Nikolai Fraiture. Iba llegando el final, lo sabíamos, lo lamentábamos pero también intentábamos disfrutar el momento único de estar viendo a los Strokes en vivo. Sin embargo, un final más chato de lo esperado, con 80’s Comedown Machine – la única canción del disco del mismo nombre que tocaron esta noche – dio el pie para que Hard To Explain explotara y nos dejara, realmente, con ganas y absoluto derecho a más. Era el momento de volver a camarines, y a juzgar por la lista de temas que venían de hacer en el Lollapalooza Brasil, esto era casi un hecho. Pero no.
La banda volvió a entrar al escenario y Julian tomó el micrófono para decirnos que deberíamos “haber escuchado la charla” que acababan de tener detrás de las cortinas. Y gracias, ¡gracias! porque ellos decidieron regalarnos You Only Live Once para la alegría y euforia de todos. ¡Una fiesta! Y tras el clásico de su tercer disco la banda se despidió de verdad (?…) y agradeció para finalmente cerrar su show en el Lollapalooza.
Ya contentos por ese segundo bis inesperado, ocurrió algo aún mejor: ¡The Strokes de vuelta! Sí, entre risas, Julian volvió a agarrar el micrófono para decirnos las mágicas palabras trilladas pero que sonaron tan espontáneas y sinceras que seguramente emocionaron a más de uno: “Amigos, son el mejor fucking público del mundo, esto es muy loco. Entramos y hablamos de tocar otra canción… la pasamos tan bien… Vamos a hacer una que no ensayamos hace unos 25 años pero ¡¿qué carajo importa?! Take It or Leave it. Y sí, lo tomamos, porque aunque quieran hasta errarle a un acorde, nada podía hacernos enojar en ese momento. ¡Aplausos!

 

*A la versión cumbia de Reptilia es un remix del argentino Oscar Coronel.

 

Por Natalia Grego
Fotos. Ornella Capone