
La propuesta fue tan novedosa para el público como para la banda. Es que Dancing Mood suele tocar en lugares grandes, con el público de pie moviéndose al ritmo de sus canciones. Pero anoche el Velma Café parecía el hábitat natural de este grupo que, con una base de ska y reggae, tiene todos los condimentos de una Big Band de jazz.
Hugo Lobo dirige desde arriba del escenario, trompeta en mano, y va orquestando todo lo que allí sucede. Es entonces cuando aparecen los destacadísimos solos de cada uno de los músicos que componen Dancing Mood, que presentó ayer su nueva trilogía de discos, Non Stop, además de recordar temas de trabajos anteriores.
Los invitados especiales estuvieron a la altura de las circunstancias e intervinieron en los momentos justos: el Señor Valentino aportó sus virtuosos punteos en la guitarra, e Ivonne Guzmán imprimió con su potente caudal de voz los temas que requerían una cantante, como “I’ll Be There”, de Jackson 5, y “Just Don’t Wanna Be Lonely”, de Ronnie Dyson, entre otros.
Se nota que los miembros de Dancing Mood se divierten jugando entre ellos y con el público. Las estimulaciones iban y volvían de abajo hacia arriba del escenario en todo momento: los músicos –que llegaron a ser hasta 15 en escena- jugaron a cantar con sus instrumentos melodías de diversas canciones, como “Mil horas”, de Los Abuelos de la Nada, o “Yo no me sentaría en tu mesa”, de Los Fabulosos Cadillacs; a lo que el público retrucaba, por ejemplo, coreando el clásico “No nos vamos nada, que nos saquen a patadas” que suele acompañar ese último tema.
Sí, la propuesta fue novedosa. Y muy bien recibida. La gente terminó bailando y saltando los temas de Dancing Mood, que lograron que la Movistar Blue Session de anoche fuera un éxito.
Fotos: Santiago Gallo Bluguermann