
Jamie Lidell pasó anteanoche como un ciclón por el escenario de Niceto Club y dejó el lugar empapado de funk, soul y mucha onda tras interpretar temas de discos como Compass, Jim y Multiply. La apuesta fue simple y acertadísima: sólo unas luces de colores dispuestas en forma de semicírculo, un tecladista y un baterista acompañaban al músico inglés, que es un show en sí mismo.
Detrás de ese hombre de look nerd se esconden una voz privilegiada al mejor estilo góspel, un destacado compositor, y un music man completísimo. Esto último quedó demostrado (por si no alcanzaba el altísimo nivel logrado con su banda) cuando Lidell quedó solo en el escenario, combinando beatbox, consola y pedalera para darle vida a algunas de sus canciones en un set más que original.
Tras ese momento más introspectivo, los dos músicos que acompañaban al cantante volvieron a acompañarlo para seguir jugando, creando y divirtiéndose juntos al ritmo del funk. Clarísimas quedaron las influencias de Lidell y su banda, que incluyeron citas musicales (algunas más tangibles, otras más sutiles) de Prince, Stevie Wonder y hasta Massive Attack.